Tuesday, January 03, 2006

27 millones de indemnización

Terra.es

Pide 27 millones de dólares tras denunciar violación por cura

Una mujer del condado de Brooklyn, en Nueva York, ha solicitado una indemnización de 27 millones de dólares a la Iglesia católica tras denunciar que fue violada en tres ocasiones hace 27 años por un cura, informó hoy un diario local.


Los abusos se remontan a 1977, cuando la denunciante, Leslie Fray, que entonces tenía 24 años, y el denunciado, Joseph Cogo, de 44, coincidieron en la parroquia de Nuestra Señora de Pompeya, en Manhattan, informó el periódico 'New York Post'.

De acuerdo con Fray, las violaciones se produjeron después de que ella pidiera 'guía espiritual' al sacerdote y permitiera algunas aproximaciones sexuales de Cogo en la creencia de que 'eso me iba a acercar más a Dios'.

Tras los supuestos abusos, 'durante años viví como un vegetal', afirmó la denunciante.

Este caso se suma a la larga de lista de acusaciones de violaciones y abusos de jóvenes y menores por parte de curas católicos, que en Estados Unidos no dejan de aflorar desde que en 2002 se desatara el primer escándalo de ese tipo de denuncias en la archidiócesis de Boston.

La indemnización más alta lograda desde entonces por los demandantes se produjo el pasado junio, cuando la diócesis de Convington (Kentucky) se comprometió a pagar 120 millones de dólares para compensar a un centenar de víctimas de abusos sexuales atribuidos a sacerdotes y empleados de la iglesia local.

Sacerdote a la fuga

Anodis.com

Érase que se era en los años ochenta un curita en un pueblo de la región de Tehuacán. Todo iba bien en su ministerio vicioso hasta que un día fue golpeado por algunas de sus víctimas, varones menores de edad, en Cuacnopalan, Puebla. Todo el pueblo se enteró de cómo un día amaneció con la cabeza rota en medio de un gran charco de sangre y con pistas evidentes de una bacanal sexual "marca diablo", según testimonios. Vecinos molestos planeaban el modo de cobrarse la afrenta, por eso los superiores del padrecito, temiendo episodios de sangre, violencia y escándalo mayúsculo para la Santa Madre Iglesia lo mandaron fuera, arrancaron la espiga corrupta para que no dañara la buena y lucrativa cosecha de almas en ese obispado sureño.

Pareciera argumento de una mala telenovela de Taravisa o el guión de la segunda parte de "La Mala Educación", o quizás la encarnación piadosa del Padre Amaro. Pero no, es un hecho real y actual donde están implicados autoridades judiciales de la enitdad y los grandes jerarcas de la Iglesia Católica, Norberto Rivera Carrera y Rosendo Huesca y Pacheco, a la sazón actual arzobispo primado de México y el mandamás de la arquidiócesis de Puebla, respectivamente, quienes están involucrados hasta las sotanas y siempre se hacen que la Virgen les habla.

El curita responde al nombre de Nicolás Aguilar Rivero y dejó tras de sí a 60 menores de edad violados en las parroquias poblanas donde ejerció su ministerio y 26 más en Los Ángeles, California, EUA, a donde fue desterrado con la intención de tender un manto de silencio y de olvido. Ahí contó a su vez con la protección del obispo de la zona Roger Mahony, su estancia en esa ciudad fueron vacaciones, como un año sabático, nunca un castigo.

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El sexo de los seminaristas

Europasur.com

NUNCA olvidaré el impacto que en la adolescencia causó entre mis amigas la lectura de Caballo de Troya, de J.J. Benítez. Corrían hasta lágrimas en la cafetería Rochas de Estella, Navarra, donde, como si se tratara del Café de Gijón de Madrid, discutíamos sobre la veracidad de ese best-seller mundial. A Benítez lo descubrimos con los años y a través de su saga, pero el realismo con el que contaba el viaje de dos astronautas a través del tiempo hasta el año 30 de nuestra era tomando contacto directo con Jesucristo y descubriendo cómo se desarrolló realmente la Historia Sagrada nos hizo dudar sobre nuestra religión católica.

Analizo la instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional de las personas con tendencias homosexuales en vista a su admisión al seminario y a las Órdenes Sagradas dictada por Benedicto XVI. Dicho documento dicta que la Iglesia no puede admitir en los seminarios ni en el sacerdocio a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundas o apoyan la llamada cultura gay. Dice el documento que las Sagradas Escrituras los considera intrínsecamente inmorales, contrarios a la ley natural, que comenten pecados graves, que tienen una adolescencia inacabada y que son personas desordenadas, pero que no por ello deben ser injustamente discriminados.

Todo eso es tolerable, aunque no se comparta, al ser algo así como un club privado que establece sus propias reglas y que tacha de pecado lo anterior. La duda que me desborda es por qué la Iglesia mantiene a la cabeza de algunas parroquias a curas denunciados por pedofília y, presuponiendo la promiscuidad de los homosexuales, no considera a los heteros igualmente inmorales que cometen pecados graves. Es el racismo sexual en una comunidad que promete guardar castidad y que, por tanto, al entrar a un seminario ni siquiera debería cuestionarse esta práctica que jamás deben aplicar ni homosexuales ni heterosexuales, quienes, como los ángeles, no deben tener sexo de acuerdo con sus predicamentos, claro.

No se cuestiona el querer entrar en un club privado y no aceptar sus normas, sino criticar que ese club está discriminando por sexo, acusando de ser más promiscuos a los homosexuales que a los heteros, cuando es algo que no debiera existir según una de sus principales cláusulas: la castidad. Por lo tanto, entiendo que los homosexuales no deberían ser diferenciados, como empiezan a no serlo las mujeres, que ya comienzan a concelebrar misas en países suramericanos.

Sin Benítez, pero con Benedicto, se vuelve a dudar. Si la Iglesia quiere mantener el respeto, que definitivamente el sexo sea incompatible "absoluto" con el sacerdocio. Muchos homosexuales católicos buscan un confesionario rosa, pero la Iglesia sólo los pinta de negro.

¿Para qué sirve un cura?

La verdad.es

La influencia que tenían las religiones sacerdotales paganas en los tiempos de Moisés sobre el pueblo de Israel es comprensible, puesto que el pueblo judío había estado en cautiverio en Egipto durante algunos cientos de años y había visto allí como iba vestida la casta sacerdotal, lo que ésta hacía y el poder que tenía. Evidentemente los israelitas adoptaron muchas de estas cosas, empezando por las vestimentas pomposas. De la historia se conocen las vestimentas lujosas del faraón y de su casta sacerdotal, por lo que es fácil de imaginar que los israelitas observaran todo esto y lo imitaran.

Una persona con buena capacidad analítica intentará averiguar por qué precisamente lo "sacerdotal" es tan importante. El sacerdocio es importante para los sacerdotes porque por medio de "lo sacerdotal" ellos se pueden situar entre Dios y los hombres, pudiendo entonces decir a las personas: "Necesitáis a los sacerdotes para alcanzar la salvación. Necesitáis a los sacerdotes para apaciguar a Dios. Necesitáis a los sacerdotes para llevar a cabo todo aquello que está prescrito para que seáis buenos seguidores del culto". Y los sacerdotes se hacen pagar por todo ello.

Hoy en día es muy parecido. El sacerdote es importante porque se coloca entre Dios y los hombres. ¿Y cómo fue todo esto en el caso de Jesús? Jesús no habló en absoluto de sacerdotes, sino que enseñó: "El reino de Dios está en vuestro interior" (Lc 17,21). En concordancia con esta enseñanza todo sacerdote, toda casta sacerdotal y cualquier institución sacerdotal son completamente innecesarios.

Hugo Zepeda: ex sacerdote

Las últimas noticias

Dice que el problema es permitir homosexuales en la Iglesia
Hugo Zepeda, ex sacerdote: "Un pedófilo abusará con o sin celibato"

El teólogo pide sospechar de un cura que sólo desea trabajar con niños o jóvenes.
"Doloroso lo de los religiosos pedófilos en Brasil, pero ojo que son pocos comparados con los 20 mil sacerdotes que hay allí. La mayoría de quienes ejercen el sacerdocio son dignos y castos. En Chile los casos son ocho o diez y los sacerdotes son cerca de 6 mil", se apresura a decir con voz ronca Hugo Zepeda, conocido teólogo y ex sacerdote.

-¿Y por qué se descarriaron ellos, entonces?

-Es que hoy día estamos viviendo en una sociedad tan erotizada... aunque eso no justifica nada. Por otro lado, los sistemas de seminario actuales vienen de 100 años atrás y las exigencias de los sacerdotes han aumentado y cambiado ahora... Yo creo que entran a la Iglesia con ese problema buscando un refugio o tratando de redimir sus culpas. Por eso la Iglesia debe tomar una medida contra la homosexualidad.

-¿Está diciendo que sólo los homosexuales son pedófilos?

-No, la pedofilia puede ser homo o heterosexual pero los sacerdotes pedófilos en su gran mayoría son homosexuales. Muy pocos abusan de niñitas.

El celibato

-¿Qué culpa tiene el celibato en todo esto?

-El celibato no es lo importante en este asunto de abusos, porque hay gente casada que es pederasta igual. Un pedófilo abusará con o sin celibato. En todo caso, creo que es urgente que la Iglesia discuta al respecto, porque el voto de castidad no ha sido instituido por Jesucristo, es una ley posterior de la Iglesia. Claro que ahí viene todo un problema: Si el sacerdote se casa y no puede trabajar en otra cosa, la Iglesia tendría que mantener a su familia, habría que ver cuánto dinero se le dará mensualmente. Y si se casa de nuevo es otra familia más que mantener... Un gran tema.

-¿En sus años de sacerdote vio alguna conducta inmoral?

-Jamás. Ni abusos a niños ni seminaristas homosexuales.

-El mayor error de la Iglesia al enfrentar estas situaciones.

-Es no tomar medidas enérgicas desde el primer momento, creyendo que el traslado de parroquia puede salvar a la persona que ha caído. Apenas se sepa de un homosexual o pederasta se debe prohibir que siga ejerciendo el sacerdocio. No hay que esperar el escándalo público, hay muchos sistemas para ir averiguando antes las cosas.

-¿Por ejemplo?

-Para qué mandar a un sacerdote solo a una parroquia de un pueblo lejano, eso puede hacer que en su soledad tenga conductas impropias. Y hay que sospechar de los curas y seminaristas que insisten en dedicarse sólo a los niños y jóvenes, rechazando cualquier tipo de convivencia con gente mayor; o de los que tengan un exceso de familiaridad con ciertas personas dentro del seminario, la relación debe ser por igual entre todos.


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